La escucha analítica ante el juicio del otro

Xandro Ballesteros

"Son mis tonterías, no me hagas caso".

Así se expresaba el otro día una usuaria en consulta, a lo que le pregunté: "¿Quién te ha dicho que son tonterías?". Su cara se frunció y la duda apareció en sus ojos. Tras unos segundos alcanzó a decir: "Nadie, son prejuicios. Considero que son mis tonterías, que no tienen importancia".

Hoy os hablaré del juicio al que el Otro nos somete y la importancia de la escucha analítica.

Una de las particularidades de la praxis cosmodinámica es que se basa en la Escucha Analítica, proveniente del psicoanálisis. Todo lo que dice el usuario es digno de ser escuchado y así ha de hacérsele sentir y recalcar. No existen las tonterías como las nominaba; todo merece ser puesto en el diván al mismo nivel. Aquello que desea ser pronunciado siempre tiene cabida y debe ser escuchado.

La escucha analítica es un acto de profunda neutralidad. No distingue entre lo que podría considerarse trivial o relevante, sino que acoge todo discurso como un entramado significante, cargado de valor. Lo que el sujeto dice, incluso cuando lo desestima como "tonterías", revela más de lo que aparenta.

Aquí no se trata de lo que el contenido explícito del discurso dice en la superficie, sino de lo que ese mismo contenido oculta, de lo que queda atrapado entre las palabras. Leer entre líneas hasta los silencios.

Cuando la persona atribuye a su discurso el calificativo de "tonterías", lo que en realidad evidencia es un juicio que no le pertenece del todo. Es en ese momento donde emerge la cuestión del Otro, ese lugar simbólico desde el cual se establece el sentido y el valor de las palabras.

Ese Otro no es un individuo concreto, sino la instancia que regula el discurso, la ley y el deseo, aunque sí que ha sido mediante "un otro" concreto (TV, padres, parejas, libros, trabajo, amigos...) con el que se ha conseguido el aprendizaje.

Es este "otro" el que le ha enseñado que para el "Otro" lo que ella piensa o siente carece de valor, que sus palabras son tonterías. Esta es una constante autodescalificación en consulta, y ahora que lo pienso también es muy común fuera de ella, también jaja. Ni los profesionales nos salvamos de ser puestos en el banquillo por nuestro Otro.

A consulta no acude la gente que tiene problemas; problemas tenemos todos. Vienen aquellos que quieren encontrar respuestas y soluciones, normalmente porque ya sienten en ellos el proceso y la curiosidad mueve buscando "por qué".

Hace un par de años, en el Congreso de Psicología de LATAM, asistí a una ponencia donde el tema central era que se había probado que la terapia comenzaba a ser efectiva en el momento en que la persona se lo planteaba y empezaba a buscar recursos, incluso antes de acudir.

Pero este tema lo dejaré para otra News.

Si hay algo que me han hecho notar todos mis usuarios es la forma en que la escucha se desarrolla durante las sesiones. No es un acto de escucha pasiva, sino una intervención activa que cuestiona y desmonta las creencias (significantes dominantes) que el sujeto ha adoptado sin siquiera darse cuenta.

Cada palabra, cada "tontería", es un nudo de significantes que merece ser desatado, y para ello debe tirarse del nudo...

Mi labor es, en gran medida, la de desentrañar esos nudos, ayudando al sujeto a liberar su discurso de las cadenas invisibles que lo atan al Otro.

Se trata de adoptar una pose de "espejo vacío" para que el mensaje sea devuelto de la manera singular en que ponga a trabajar el inconsciente del cliente. Ante un yo muy débil, recordad que siempre habrá un Otro monstruoso... Sin embargo, ese Otro soy yo, forma parte de mí, aunque esté en conflicto con ella.

En la vida psíquica, estos prejuicios se arraigan en el inconsciente, marcando el discurso del sujeto y limitando su capacidad de expresarse plenamente.

En Cosmodinamia aplicamos que el sujeto no es el dueño absoluto de sus palabras; éstas siempre están mediadas por la cultura, el otro y nuestra relación con ello, es decir: el inconsciente.

Lo que en apariencia se manifiesta como una autodevaluación ("son mis tonterías, no me hagas caso") es en realidad un reflejo de una inscripción más profunda y enraizada en el deseo del Otro.

El acto analítico, entonces, consiste en devolverle al sujeto su palabra, en ofrecerle un espacio donde lo que considera banal o intrascendente sea tomado en serio, y donde pueda reencontrarse con el deseo que le fue arrebatado en algún ignoto lugar del tiempo.

Este proceso permite al sujeto deshacerse de los prejuicios impuestos por el Otro, para que pueda rearticular su propio discurso desde un lugar de mayor autenticidad.

En definitiva, lo que se busca es que el sujeto se escuche a sí mismo más allá de las voces internalizadas que lo han reducido a "tonterías".

La escucha analítica no es simplemente escucha activa, sino una praxis de transformación. En ella, lo que alguna vez fue considerado insignificante se convierte en una puerta hacia la verdad del sujeto, hacia ese lugar donde el sujeto puede, finalmente, ser escuchado en toda su complejidad.

En la vida cotidiana, muchas veces nos encontramos minimizando lo que sentimos o pensamos, como si nuestras preocupaciones no fueran lo suficientemente importantes. Por ejemplo, cuando alguien se disculpa constantemente por expresar su opinión, como si hablar fuera un acto que requiere permiso o justificación.

Esto refleja un prejuicio aprendido, impreso en la carne; algo o alguien (un otro) le dio a entender que su voz no tiene el mismo peso que la de los demás, algo que probablemente se haya repetido en diferentes relaciones (no tienen por qué ser de pareja, relaciones con el Otro) a lo largo de su vida, reforzando el sesgo.

Por último, quiero añadir un par de datos astrológicos para los más cafeteros. La prevalencia clínica que he observado con más frecuencia es la de la cuadratura de Júpiter al Sol y/o Luna, así como otros aspectos duros, pero en los que siempre Júpiter está involucrado.

Júpiter, como regente de Libra, es aire cardinal. Es el significante maestro, el gran Otro que nos dice quiénes somos, qué lugar hemos venido a ocupar a este mundo.

Otros hallazgos significativos son el de la energía del conjunto {♆|♑|10}, cuyo núcleo reside en separar su identidad de lo que el Otro viene demandando. Es decir, estos dos conjuntos {7} y {10} definen al Otro y lo que me demanda, su expectativa, respectivamente: Libra, portador del mandato; Capricornio, hacedor del mismo.

No has elegido tu nombre ni quiénes serían tus padres. No has elegido tu sexo, a qué colegio irías, a qué hora comes, qué música se oiría en tu casa... todo esto estaba escrito en ti antes de tu nacer, y esa carga, con el tiempo, puede ser excesiva.

Por favor, sed amables con vuestro ser. Todo lo que os decís deja una huella que costará borrar cada vez más. Empezad prestando atención al lenguaje: cómo os habláis y os expresáis por dentro.

A continuación te dejo unas pequeñas preguntas por si quieres explorar qué tal llevas tu relación con el Otro:

¿De qué manera siento que la opinión de los demás influye en cómo me percibo a mí mismo?
¿Qué expectativas o deseos siento que los demás tienen sobre mí? ¿Las he interiorizado como propias?
¿Cómo me comporto cuando siento que no estoy cumpliendo con las expectativas de los demás?
¿En qué momentos me doy cuenta de que estoy actuando más para agradar a los demás que para satisfacer mis propios deseos?
¿Qué aspectos de mí tiendo a ocultar o minimizar frente a los demás? ¿Qué temo que suceda si los revelo?
¿Con qué frecuencia siento que mis pensamientos o sentimientos son irrelevantes o "tonterías"?
¿En qué situaciones tiendo a callar o minimizar lo que quiero decir, y cómo me hace sentir eso?
¿Qué reacción espero de los demás cuando comparto algo personal? ¿Qué me hace sentir validada o invalidada?
¿Cuándo fue la última vez que sentí que realmente fui escuchada? ¿Qué hizo esa experiencia diferente o especial?
¿Qué es lo que más temo que suceda si expreso abiertamente lo que pienso o siento?
¿Hay personas o eventos concretos ante los que siento juicio constante? ¿Cómo me posiciono?

Si quieres contarme qué tal llevas tu relación con el Otro o cualquier otra cosa, escríbeme, por favor; estaré encantado de leerte. Por supuesto, no dudes en pedirme una cita si crees que podría ayudarte en tu proceso.

Un abrazo enorme.
Xandro.

La escucha analítica ante el juicio del Otro